Regalos especiales para estas fiestas, por Mery Bernardi

Diseño sin título (8)

Estamos a pocos días de Navidad y la vorágine en la calle se siente. Es como que una energía de locos se apodera de todos y nos sumergimos en un mar de desenfrenados donde siempre tenemos apuro; apuro por llegar, apuro por comprar, apuro por pagar, por cocinar, por comer y hasta por dormir. Todo lo hacemos a lo loco. Ojo, no digo que no se disfrute, pero que nos enloquecemos en estas fechas, nos enloquecemos.

Para los que no lo saben, hace un mes fui mamá… la mejor experiencia de mi vida por lejos. Volví a enamorarme. Y apenas la conozco, pero es un amor inexplicable.  Este acontecimiento tan maravilloso de la vida, hizo que mi actitud frente a estas fechas fuera diferente a la que tuve durante 27 años seguidos. Este año no pude ser una enloquecida más del sistema porque esta bebita y yo necesitábamos otra cosa. De hecho, en este mismo momento y con la gordita acostada en mi pecho, puedo decirles que fue el año que más vengo disfrutando de esta época la cual amo con todo mi ser. ¿Viste cuando te encanta algo y se te pasa volando? Bueno, siempre me pasó eso con las fiestas: cuando quería acordar ya era 24, luego 25 y 31 y ¡PUMM! Se esfumó la magia. Entendí que los días no van a dejar de pasar, y que van a pasar con el mismo ritmo que vienen pasando desde siempre. Lo que hará la diferencia será como yo lo viva. Como yo me haga consiente de cada día previo, de vivir el ahora, de estar presente planificando y haciendo.

Entonces bajé 25 cambios y dando la teta, me puse a pensar en qué es lo que amo tanto de estas fechas. Me di cuenta que me encantan las fiestas porque engloba un cúmulo de sensaciones y tradiciones que me enamoran. Me di cuenta que amo hacer el arbolito y verlo lleno de lucecitas. Me di cuenta que me encanta decorar mi casa, hacer tarjetas navideñas, pensar el menú que vamos a cocinar en familia. Reunirme con ellos y celebrar que estamos vivos y sanos y que tenemos la posibilidad de estar juntos. Con los que viven acá y los que viven afuera. En navidad siempre estamos juntos. Brindar y darnos abrazos. La alegría que se siente en el ambiente y hacer la cartita para Papá Noel con mis sobrinas. Que mi casa se llene de familia y amigos y seres queridos. Todos por todos lados. Esperar a las 12 y abrir los regalos. La mística de Papá Noel y todos los cuentos que hay redactados en torno a ello. Leer esos cuentos a los peques de la familia. Hablar de amor y esperanza y sueños. Pedirle a las estrellas mis intenciones y deseos para el año que se aproxima y esperar a ver alguna estrella fugaz creyendo que ahora si todos mis deseos tienen la posibilidad de hacerse realidad.

Y los regalos.. ¿qué significan los regalos? Es obsequiar algo a alguien y verle la cara cuando lo abre. Es pensar en esa persona y hacer algo especial para él o ella. Es gastar lo más valioso que tengo en esa persona, algo que no puedo comprar que no puedo reponer: mi tiempo. Y este año, amorosamente atada a esta belleza que tengo en brazos, tuve que renunciar a los centros comerciales y al consumismo. Y me puse a pensar en cosas que podía regalar desde casa. Cosas lindas y con sentido. Y se me ocurrieron algunas cosas que apliqué con amor y dedicación. Una de las ideas fue armar un cuadernito con recetas escritas a mano… recetas de mi abuela extraídas de su cuaderno de recetas (también escrito a mano con pluma y tinta) y recetas mías. Soy oficialmente una coleccionistas de cuadernos, libretas, libretitas, recetarios, apuntes, etc. Todo lo que este en blanco y me permita la posibilidad de escribir y escribir. Siempre a mano. Entonces tomé estos cuadernos en blanco y copié algunas recetas. Y dejé todo el resto en blanco para que a quien le regale este recetario lo siga llenando con las recetas que signifiquen algo para el/ella. En parte para volver a lo escrito a mano, arte tan hermosa que hemos perdido a pasos agigantados con el avance de la tecnología y que dice tanto de nosotros mismos. Ver cuadernos escritos a mano me emociona. Es la esencia misma de una persona estampada y capturada en una hoja.

Otra idea fue regalar las “21 frases para transmitir a cada miembro de la siguiente generación” de Alejandro Jodorowsky. Frases que me encantan y que engloban muchísima sabiduría. Las copié a mano, sintiendo cada letra, viendo el sentido de cada palabra y todo con la intención de que a la persona a quien se las regale, les lleguen con todo el amor que fueron escritas en ese papel.

Otra idea es cocinar cookies y envolverlas y regalarlas. Regalo que lleva dedicación, cuidado y que “alimenta” el alma de quien lo da y quien lo recibe. Al cocinar, poner todos nuestros deseos para esa persona en la mezcla. Te juro que le van a llegar.

Los envoltorios fueron rústicos, papel, hilo cometa y pino fresco. Sencillo pero con mucho corazón. Y es que el sentido de la navidad debería de ser ese: abrazarnos. Volvernos seres más cocientes, agradecidos y buenos. Agradecidos de poder disfrutar con los nuestros de estas fechas tan queridas. Conscientes de que no somos infinitos y de que tenemos que vivir la vida con generosidad, gratitud y amor. Felices fiestas para todos y abrácense mucho que la vida es ahora.

 



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