Mamucha, por Lau Almeida

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Me levanté un poco más tarde de lo habitual porque hacía 8 días que trabajaba sin parar y era el día que había decidido tomarmelo más tranqui 🙏🏽 El equipo de corazón del sur se está agrandando, lo cual me va a dar la posibilidad de relajar un poco y volver a tener una vida más armoniosa y equilibrada….. Eso me pone contenta 🙂
En este cerrar de ciclo y dar comienzo a otro me di cuenta todo lo que se transformó en mí, en mi interior y cómo eso se refleja en el exterior, en la materia y en los vínculos. Cuando me senté a almorzar sentí mucho agradecimiento, mucha felicidad por estar saboreando uno de mis platos preferidos en días que ya son más frescos; el haber dejado por completo los refrescos hace 5 meses mejoró mi olfato y gusto. Me emocioné porque el cansancio de días, semanas y meses está valiendo la pena, porque después del apocalipsis y de haberlo perdido todo me estoy volviendo a levantar como nunca me hubiese imaginado ✊🏽 Entre bocado y bocado de esa comida caserita tan rica reconocí mi fuerza y me emocioné. Me emocioné por estar viviendo hace un año en lo de mi madre junto a mi abuela, me emocioné por la partida de cousteau, mi perro de 12 años, y sentir a apolo cachorro entre las piernas buscando alguna miga….. Me emocioné por las duchas calentitas y la cama con sábanas limpias y sobre todo por darme cuenta que en mi madre estoy encontrando el sostén que muchas veces de adolescente le reclamé. Las cosas están volviendo a su órden, yo en mi lugar de hija y ella en su lugar de madre 🙌🏽 Mientras exprimía limón en el agua con gas, recordé el día que llegué con cousteau y una valija, cabizbaja y con el alma destruida de la frustración de haber fallado, de no haber podido, de haberme equivocado en mis vínculos y de que eso me hubiese llevado a esa situación de perdida, vacío, dolor y de corazón roto. En el momento que me separé de mi ex pareja, a pocos meses de haber perdido a RAMONA, el último lugar al que pensaba ir a vivir, era a la casa de mi madre. Y el sabio universo me estaba haciendo volver de donde me fui pegando un portazo. La sensación era la de un tigre siendo enjaulado, pero pasados los meses dejé de resistirme y decidí entregarme a la experiencia. Un año después me siento muy agradecida, muy feliz de haber vuelto al útero, de haber vuelto a la matriz, a la raíz, de valorar y sentir que sin ese apoyo hoy no podría estar 100% enfocada en corazón del sur como lo estoy, volcando allí 14 horas por día de trabajo y todos mis ingresos económicos. Hoy decido mirar todo lo que sí tengo y no lo que me falta, valoro la apertura de mi madre a escucharme, a abrazar mi dolor y a festejar mis alegrías, acompañar mi caminar paso a paso y el de corazón del sur de quien ya es fan 💖 Valoro que se haya animado a constelar 2 veces juntas sabiendo que para mí era importante así cómo para todo el clan familiar, a seguirme en mi viaje, a apoyarme, a charlar de los pendientes, a actualizar el chip de nuestro vínculo y a darme la mano para que me vuelva a levantar. Y si hay algo que aprendí en este año es que a veces hay que dar un paso atrás para tomar impulso, abrir las alas y volver a volar 🦅
Foto de: Lau Almeida

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