DORMITORIOS PARA ELLAS, por None Fossati

Diseño sin título (19)

¿Cuál es el espacio de la casa que más te identifica? ¿Qué cambios se podrían introducir para convertirlo en “tu lugar en el mundo”? Si no hay ninguno en especial, puede que lo más fácil sea pensar el diseño del dormitorio como punto de partida. Con pocos elementos es posible comenzar a delinear en él ideas, un determinado clima, ámbito, que se ajuste a los gustos e inquietudes de quien lo habita. Los proyectos de dormitorios se ajustan con mayor facilidad a los aspectos más definidos de la personalidad. Un proyecto integral para una vivienda, como veíamos en la nota pasada, puede ser exhaustivo y requiere más recursos, por eso poner energía en la decoración del dormitorio es ideal para empezar.

Como diseñadora de interiores hago el armado de estos proyectos como un cocinero cuándo elabora una receta, no hay componentes que estén mal o bien en sí mismos, todo depende de su combinación. Todo es válido a la hora de pensar en el espacio, la clave está en cómo se integren, porque aunque los componentes puedan ser muy distintos, hay infinidad de combinaciones posibles.

Para empezar se pueden dividir en tres categorías, que ya nos definen ciertos lineamientos. Puede tratarse de un dormitorio para una pareja, y se tiene que pensar en el gusto de ambos, o para un bebé o niños pequeños, donde generalmente la madre es quien tiene más claro lo que quiere, o el tercer grupo, que sería para una persona sola -puede ser adolescente, joven o mayor- pero no comparte su dormitorio. El tercer caso es sin duda el más divertido, ya que no es necesario llegar a un consenso en las ideas, solo se trata de llegar con exactitud a lo que la persona que lo va a vivir tiene en mente, sus gustos y personalidad. En estos dormitorios, se dan requerimientos básicos como: el lugar de descanso, zona de estudio o trabajo, y el espacio para estar con amigos. También hay que pensar en el guardado tanto de ropa como de objetos. Pero lo más importante, en todos los casos, es lograr un estética a medida; generar, específicamente, ese sentimiento de lugar en el mundo. 

El proyecto del dormitorio de Romina, una chica de 25 años -viajera, diseñadora gráfica, decidida y muy simpática- resume su personalidad en la propuesta. Ella es audaz y por su trabajo tiene conocimientos de las tendencias actuales y muy claro lo que le gusta en materia estética. Por eso, este diseño fue realizado en equipo, llevando a cabo cada una de las ideas que más le gustaban. Se cambió la distribución. Al entrar se ve la cama de dos plazas sobre una pared de yeso con tres nichos para adornos que integra una ventana, ésta pared pintada en gris grafito hace de trasera de la cama. Se dividió el cuarto en tres sectores: el lugar protagónico de la cama pensado para el descanso, el lugar del escritorio para el trabajo con lugar de guardado, y el sector de vestidor, que unifica un perchero industrial, un espejo apoyado de cuerpo entero y el placard. Todos estos elementos se compusieron con el objetivo de crear una propuesta audaz y cosmopolita.

Milagros, en cambio, una pre adolescente a punto de pasar al liceo, tenía una idea totalmente distinta de lo que quería: un espacio para estar con amigas y una decoración con tonos claros y pasteles que reflejara su dulzura y armonía. Al igual que en el otro dormitorio los requerimientos eran el lugar de descanso, de placard y guardado, y un escritorio. El proyecto se planteó en forma de herradura, a un lado la cama, en el centro un asiento -integrado a un mueble que ocupa toda la pared y también integra la ventana- y al otro el escritorio. Al frente un gran placard donde se cambiaron las puertas por grandes espejos corredizos. El diseño de una de las paredes fue pensado en conjunto con su dueña: se trata de pintura sobre la pared, una tendencia que hace unos años desplaza los empapelados. En este caso se buscó lograr un espacio homogéneo y apacible, desprovisto de contrastes, donde el blanco y el gris transmitieran calma y luminosidad.

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